Como Sean McVay ha logrado cambiar la cultura de los Rams

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THOUSAND OAKS, Calif. — El reloj digital prominente en el vestuario de los Los Angeles Rams decía «4:12» y de momento, los jugadores estaban en un estado de caos. Tiran todas las piezas de ropa tiradas cerca de ellos, reúnen sus pertenencias y caminan rápidamente, sus zapatos sin amarrar y los correas sin abrochar.

Alec Ogletree, un linebacker y capitán, aún está en toalla, aún mojado tras ducharse y de momento tarde. La reunión con Sean McVay comienza en tres multados y Ogletree será multado — la cantidad máxima permitida por el convenio colectivo — aún si está un segundo tarde, sin importar su estatura en el equipo. Brinca se pone unos pantalones de ejercicio, agarra su libreta, se pone una camiseta y corre hacia el salón somo si estuviera persiguiendo a un running back.

Corridas como estas ahora son un evento diario después de las prácticas de la tarde son una de las muchas cosas que McVay ha logrado para cambiar la cultura en esta organización.

Ogletree, en su quinto año con los Rams dice que «es una vibra totalmente diferente».

«Obviamente», dijo el tackle defensivo Aaron Donald, «necesitábamos un cambio de cultura».

Los Rams entraron al 2017 con el peso de 10 temporadas consecutivas con un récord perdedor, una racha de una década en la cual su ofensiva consistentemente terminó entre los últimos 10 de las NFL. Regresaron a Los Angeles tras una ausencia de 22 años en el 2016 y terminaron la temporada con marca de 4-12, una vacante en el puesto de entrenador y siete derrotas consecutivas por un margen combinado de 136 puntos.

Dada esa situación, McVay, el entrenador en jefe más joven de la historia moderna de la NFL, ha logrado el equivalente de la NFL a un milagro. Sus Rams tienen marca de 5-2 entrando a su semana libre, lo que lo cualifica como el mejor arranque de la franquicia desde el 2003. La ofensiva está corriendo bien y el equipo completo está invertido, una cooperación que comenzó mucho antes de que la victorias comenzaran.

McVay se unió a los Rams con una visión clara de lo que su equipo representaría, y logró integrarla con lo mejor que la organización ya tenía. Tomó el contro, pero delegó poder en otros. Empujó a sus jugadores, pero no más duro de lo que se empujó a él mismo. Comunicó su mensaje, pero también escuchó. Construyó a sus seguidores, pero no pidió que lo siguieran. Estableció su marca, pero dejó claro que los otros tenían que determinar si la iban a seguir.

El principal oficial de operaciones de los Rams, Kevin Demoff, dice que McVay es «un alma vieja» y rápida explica la razón por la ironía.

«La gente se burla por es tan joven, y lo es de muchas maneras», dijo Demoff. «Pero también puede ser un alma vieja de muchas maneras».

Las creencias de McVay estás basadas en libros, teorías y la historia con Bill Walsh y John Wooden sirviendo como sus principales influencias.

La «Piramide del Éxito» de Wooden ayuda a adornar una pared en el salón de conferencias de la ofensiva de los Rams. Frases como «La Marca es la Marca» y «Nosotros y no Yo» y «Maestros de la Situación» están claramente visibles también. Otra imagen que define a los Rams bajo McVay: «Jugadores Mentral y Físicamente Fuertes Que Son Inteligentes y Adoran la Competencia». También hay una lista de reglas: «1. Llegar a Tiempo; 2. Respetar a Nuestros Jugadores; 3. Vivir Bajo Nuestros Estándares».

Durante las entrevistas de salida en enero, a los jugadores se le preguntó qué se necesitaba para poder arreglas la franquicia y las respuestas fueron casi universal: mayor responsabilidad, mayores expectativas y más energía.

En McVay, vieron eso rápidamente.

Donald se sentó con McVay antes que el entrenador fuera contratado, escuchó cuando explicaba las maneras en las cuales le daría más responsabilidad a los jugadores e instantáneamente creyó que los estándares de los Rams mejoraría. Varios otros se dieron cuenta cuanto McVay habló al equipo completeo por primera vez en abril mientras discutía lo que sería la base del equipo, delineando las metas y haciendo énfasis en los resultados y diciendo constántemente que «la responsabilidad tiene que estár ahí».

«En esa primera reunión, uno podía darse cuenta que vino aquí para ser el entrenador en jefe», dijo el coordinador de equipos especiales de los Rams y ex entrenador en jefe interino John Fassel. «El no vino sólo para mejorar la ofensiva».

En la segunda reunión, McVay interrogó a los Rams sobre las filosofías centrales, incluyendo a los entrenadores.

«Todo el mundo estaba más derecho el próximo día», dijo el profundo defensivo Cody Davis. «Comenzaron a tomar notas sobre todo lo que se discutía».

El salón de pesas se había organizado de forma tal que todos los jugadores estaban visibles mientras pasaban por sus rutinas de entrenamiento. Ya no se podían esconder detrás de una máquina. Terminados estaban los «Lunes de Victoria» establecidos por Jeff Fisher para recompensar a jugadores con días más fáciles después de una victoria. Había mucho trabajo por hacer. Todo de momento tenía un propósito específico; ya no se perdía el tiempo. Multas, mientras tanto, no eran negociables y discriminatorias.

El mensaje erea claro y consistente y las reglas estaban fijas.

«Sencillamente, tenemos otra mentalidad», dijo el liniero ofensivo Rodger Saffold, ahora en su octavo año con los Rams. «Nuestra base principal este año es la responsabilidad. Hay zero tolerencia con las reglas. Uno tiene que seguir las reglas. Al seguir las reglas y hacer lo que se supon que uno esté haciendo, cuando se supone que uno lo haga, entonces se está ayudando al equipo. Toda nuestra mentalidad y la manera en la que hacemos las cosas ha cambiado».

Los Rams se sometieron a pruebas de acondicionamiento al comienzo del campamento de entrenamiento y se les dijo que aquellos que no toquen las líneas en la fila de las corridas suicidas serían multados. Los entrenadores miraron el video — del ejercicio de acondicionamiento — y encontraron a un jugador que no tocó la línea. Fue multado. Si un aspecto estaba fuera de lugar en una jugada que la ofensiva de los Rams corría, lo hacían otra vez, cuatro y cinco veces, mientras la defensiva mirada. Es continuó durante el resto del verano y durante la temporada.

«Aún el detalle más diminuto», dijo el linebacker de los Rams, Mark Barron. «Si no estaba correcto, lo iban a volver a hacer hasta que estuviera correcto, que estuviera perfecto».

Pero nunca aparenta ser algo forzado y obligado. Cuando McVay establecer disciplina para los jugadores, no es porque los está castigando — es porque está haciendo valer los estándares a los que todos acordaron seguir. Es un perfeccionista por naturaleza, uno que está singularmente enfocado y que sencillamente no tiene tiempo para tolerar cualquier cosa que no esté dentro de su plan. Es la manera genuina de hacer las cosas.

«Él tiene unos estándares, que son bastante altos en términos de la ejecución precisa», dijo el gerente general de los Rams, Les Snead. «Él lo exige, pero en una forma auténtica. No se da a entender como si fuera negativo u opresivo».

Fisher, quien fuera despedido tras 13 partidos de su quinta temporada, era genuinamente querido por los jugadores de los Rams. Pero también entendían que necesitaban a alguien que fuera más consistente con su disciplina, que los empujara más duro para sacar más energía. Los fracasos de la temporada de 2016 los hizo más receptivos al cambio, más abiertos a una nueva dirección. Una nueva voz que empujara a todo el mundo un poco más fuerte.

«Cuando llega un nuevo entrenador, uno como que se queda en los talones un poco porque el trabajo de nadie está seguro», dijo el running back Todd Gurley. «Todo el mundo tiene que trabajar. Uno no sabe lo que está pensando; no es el tipo que te seleccionó en el draft. Uno no sabe lo que le gusta y lo que no le gusta».

Los primero que hizo McVay fue escuchar. Habló con todos los jugadores y el personal en los primeros tres meses desde que fuera contratado en enero hasta que comenzó el programa de temporada muerta en abril y buscó trabajar con la fortaleza de cada uno de los miembros. De ahí, McVay y Snead se dieron a la tarea de construir el roster, enfocados en unir a hombres que cayeros dentro de los esquemas y dentro de la cultura.

Fuera estaban jugadores de los que no se podía depender como Kenny BrittGreg Robinson y T.J. McDonald; y dentro estaban los jugadores de gran carácter como Andrew WhitworthRobert Woods y Connor Barwin.

«Uno definitivamente tiene que conseguir a personas que están dispuestas a ser entrenadas», dijo Ogletree. «Siento que traímos a los jugadores que quieren hacer eso».

McVay fue rápidamente aceptado porque su conocimiento del futbol americano era fácilmente detectado. Pero dos características le ayudaron a construir confianza de sus jugadores y sus entrenadores: Fue rapido en aceptar la cualpa y no tuvo miedo en admitir que no sabía algo.

Hace tres semanas, los reporteros preguntaron sobre lo que necesitaban hacer Jared Goff y Sammy Watkinspara estar más envueltos. McVay públicamente aceptó la culpa como el que dirije las jugadas ofensivas, no su quarterback. Horas más temprano, se había sentado con Watkins, quien estaba frustrado por la falta de pases en su dirección, y juntos analizaron las jugadas ofensivas de la Semana 5 contra los Seattle Seahawks.

McVay le enseñó las veces en las cuales Watkins pudo haber tomado una mejor ruta, pero a la misma vez aceptó las ocasiones en las cuales él pudo hacer un mejor trabajo para ponerlo en mejor posición.

Dijo McDonald: «Uno sencillamente quiere trabajar para duro para él».

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